Este manual constituye una herramienta metodológica práctica orientada a fortalecer las capacidades de los funcionarios del sistema de justicia penal ecuatoriano (fiscales, investigadores y peritos). Su propósito es facilitar el diseño e implementación de estrategias de investigación financiera que permitan no solo perseguir a los autores del delito, sino atacar directamente la estructura económica de las organizaciones criminales.
En términos generales, la investigación financiera se define aquí como la indagación de asuntos pecuniarios, monetarios, fiscales, bursátiles y patrimoniales relacionados con conductas delictivas. Con esto, se busca que las instituciones transformen su «visión lineal» de la investigación criminal en una «visión periférica», capaz de identificar activos (dinero, inmuebles, vehículos, ganado, etc.) que constituyen el producto o instrumento del delito, incluso en investigaciones que no son per se de lavado de activos, como el narcotráfico, la corrupción o el tráfico de especies.
A lo largo del documento, se abordan los componentes esenciales para rastrear el dinero y los bienes, diferenciando claramente los conceptos de situación financiera (liquidez y manejo de fondos), económica (rentabilidad y pérdidas/ganancias) y patrimonial (bienes y derechos). Asimismo, se analizan las diversas fuentes de información —formales, informales y abiertas (como redes sociales)— y se advierte sobre la importancia de la cooperación interinstitucional e internacional para detectar el modus operandi de redes transnacionales.
Posteriormente, se sugiere un método especializado que integra técnicas de verificación verbal, ocular y documental, y destaca el rol articulador entre el agente investigador y el auditor forense. El manual plantea cómo recolectar evidencia financiera suficiente (desde recibos informales hasta análisis bancarios complejos) para construir dictámenes periciales sólidos que permitan a la autoridad judicial determinar el origen ilícito de los bienes y proceder con su comiso o incautación.

