Esta guía constituye una herramienta técnica y doctrinal diseñada para dotar a los operadores de justicia de los fundamentos necesarios para el uso eficaz de la prueba indiciaria en el proceso penal ecuatoriano. Su propósito es validar este tipo de prueba como un mecanismo idóneo y constitucional para alcanzar la verdad procesal, superando la noción errónea de que se trata de una evidencia de categoría inferior frente a la prueba directa.
En términos generales, el documento profundiza en la prueba indiciaria (o prueba circunstancial), entendida como un método lógico-racional que permite afirmar un hecho desconocido a partir de un hecho conocido y plenamente probado. Con esto, se busca que las instituciones combatan eficazmente la impunidad en delitos de criminalidad organizada y corrupción, los cuales, por su naturaleza clandestina y oculta, raramente dejan rastros directos o testigos presenciales.
A lo largo del documento, se abordan los tres elementos estructurales que componen la prueba por indicios: el hecho indicador (o hecho base, que debe estar probado), la inferencia lógica (el razonamiento mental) y el hecho indicado (la conclusión o hecho consecuencia). Se analiza detalladamente cómo el nexo causal entre estos elementos debe sustentarse en las reglas de la sana crítica, es decir, en la lógica, la ciencia y las máximas de la experiencia, evitando caer en meras sospechas o especulaciones sin sustento fáctico.
Posteriormente, se sugiere un método de valoración probatoria que enfatiza requisitos indispensables como la pluralidad, concordancia y convergencia de los indicios. El manual plantea que los indicios no deben analizarse de forma aislada, sino como un todo articulado que, al apuntar en una misma dirección, logra generar la certeza necesaria para desvirtuar la presunción de inocencia más allá de toda duda razonable.

